Que hacer cuando tu perro no obedece

Que hacer cuando tu perro no obedece

Todos nos hemos sentido frustrados cuando nuestro perro no nos obedece. Nos suelen decir que tenemos que ser más estrictos, que le castiguemos cuando no haga caso, etc. Lo cierto es que antes de querer castigar al perro o culparle por no obedecer debemos de revisar varias cosas, que iré desarrollando a lo largo del blog. Estos son los puntos que trataré y que te ayudarán a que tu perro no solo obedezca, sino que quiera obedecerte:

  • Vínculo
  • Comunicación
  • Coherencia a la hora de poner normas
  • Dar alternativas lícitas
  • Constancia
  • Resignación
  • Cuando y como castigar

 

Vínculo

Lo cierto es que todos obedecemos más a quienes más queremos. La confianza y seguridad que nos aportan nuestros seres queridos ayudan no solo a que obedezcamos, sino a que queramos hacerlo (aún que no siempre se quiere jaja). Esto no va de ser el dominante, esto es ser un buen tutor y una persona de referencia para tu perro. Si tu perro no confía en ti y no se siente seguro contigo es normal que no quiera obedecerte y antes de querer introducirle castigos por no obedecer y empeorar la situación, deberías trabajar la relación con él, pues es la raíz del problema (en caso de que este sea el motivo).

Lo primero que se debe de hacer cuando llega un perro al hogar, independientemente de la edad, es trabajar el vínculo y convertirnos en su persona de referencia.

Comunicación

La comunicación es un factor clave, sin ella no podríamos entendernos ni las personas, así que imagina entenderte sin ella con tu perro. Muchos de los problemas de conducta, vienen por una falta de comunicación, la comunicación se debe enseñar y aplicar a la vida diaria del perro. Si no puedes comunicarle a tu perro lo que ha hecho mal, lo único que entenderá es que algo te a molestado, pero no sabrá el que. Debes trabajar un código de comunicación que te permita indicar a tú perro lo que hace bien, lo que hace mal, cuando esta tomando un rumbo de acción adecuado y cuando uno inadecuado.

La falta de comunicación daña mucho el vínculo, pues tu perro no entiende lo que dices y solo ve que acabas enfadándote, sin lograr entender el motivo del enfado.

 

Coherencia a la hora de poner normas

Aquí es donde la mayoría de tutores fallan, si tu no quieres que tu perro suba a la cama, debes indicárselo cada vez que se suba, si unas veces se lo permites y otras no, no estas siendo coherente. Otro ejemplo sería el perro que tira de la correa, pero que a veces se le corrige y otras dejamos que nos lleve, no estamos siendo coherentes y nuestro perro no va a entender el motivo de las correcciones. Como estos ejemplos hay muchos y no ser coherentes con lo que decimos daña MUCHO la relación con nuestro perro, pues no hacemos más que confundirlo y hacer que no entienda el motivo del enfado. La coherencia a la hora de poner normas es FUNDAMENTAL.

 

Dar alternativas lícitas

En ocasiones (sobre todo cuando se trata de problemas emocionales) es muy difícil que tu perro te obedezca, porqué no todo es posible y eso debemos de saberlo, aquí os dejo varios ejemplos: Cuando el cachorrito empieza a morderlo todo, consecuencia de los dientes que comienzan a crecer (y que tampoco sabe que debe y no debe morder), no sería lícito prohibirle morder, pues necesita hacerlo. En estos casos debemos proveerle alternativas que sean lícitas como por ejemplo: mordedores, masticables, huesos, juguetes interactivos, etc. Lo mismo ocurre con un perro que rompe en frustración, en ese momento por muy obediente que sea sino le muestras una alternativa lícita, descargará su frustración con cualquier estímulo (incluso podría hacerlo contigo) y esto no le hace un  mal perro, es trabajo nuestro darle suficientes recursos a nuestros perros, para que en caso de romper en frustración o tener cualquier otro problema (ansiedad por separación, aburrimiento, estrés, etc) puedan satisfacer esa necesidad con algo lícito y de esa forma no acaben causando daños mayores.

Nosotros en muchas ocasiones cuando nos sentimos frustrados o agobiados golpeamos puertas, sillas, mesas… una alternativa lícita sería golpear un saco de boxeo, lo cual no causaría más daño que el que podamos hacernos nosotros en caso de golpear mal.

 

Constancia

La constancia es una de las claves del éxito en la vida y en la educación canina no es menos. Para que tu perro obedezca debes trabajar mucho y debes mentalizarte para ello. Además debes verlo como algo divertido. Entender a tu perro, jugar con él, construir una comunicación para entenderos… Es un camino que os recomiendo recorrer a todos los tutores, pues los resultados, el bienestar y la felicidad que desarrolla tu perro, etc, es algo que no se puede comprar con dinero.

 

Resignación

Uno de los mayores errores que está causando la educación actual, es darle a nuestros perros todo lo que quieren y cuando lo quieren. Desde el perro que te ladra para que le des de tu comida, hasta el perro que te pide quedarse más en la calle. No digo que no se le deba permitir a nuestro perro que si quiere estar fuera más tiempo lo esté, pero tampoco debemos hacerlo siempre, ya que debemos enseñarle a resignarse y entender que no siempre se puede obtener lo que uno quiere. Cuando un perro tiene una buena capacidad de resignación es mucho más fácil que acepte las normas, no desobedezca y que aún que quiera hacer algo, si sabe que no debe, se resigne y no lo haga.

 

Cuando y como castigar

Aplicar castigos (que no produzcan daños de ningún tipo) es muchas veces necesario para eliminar una conducta, pero antes de querer castigar a tú perro asegúrate de que has cumplido con todo los pasos explicados en el blog, pues si no los cumples el castigo solo está tapando tus carencias como tutor. Ahora bien el castigo debe ser en el momento en el que el perro esta realizando la conducta inadecuada (si le vemos la intención, pero no lo ha hecho, deberíamos usar el no informativo) pues buscamos que al perro le quede claro porqué está siendo castigado. Ejemplos de castigos podrían ser: Encerrar al perro en una jaula, trasportín o habitación durante 2 minutos (hacerlo durante más tiempo no tiene ningún sentido y puede causar problemas emocionales), aplicar algún pequeño aversivo como tocarle la lengua con un dedo, en caso de estar en un recinto suelto, castigarle dejándolo atado 2 minutos, etc. Repito, el castigo no debe causar daños, debe ser algo que el perro no quiera que pase, pero no le cause un gran malestar.

 

Conclusión

Los 7 puntos explicados en el artículo os ayudarán a lograr un perro que no solo obedezca, sino que quiera hacerlo. Si tu perro aún así no te obedece deberías contactar con un profesional, ya que puede pasar algo más grave que se te esta escapando y requiera una intervención profesional para poder solucionarlo (como perros con TOC, agresividad, problemas de estrés…).